lunes, 24 de agosto de 2009

La Formación de Gestores Culturales en el estado Barinas, es una necesidad



Marinela Araque

El concepto de gestión puede abarcar muchas lecturas y posiciones, pero su utilización en algunas nuevas profesiones, responde a la necesidad de llevar a cabo nuevas funciones en el proceso de desarrollo de nuestras sociedades. No debe olvidarse que la misma gestión de la cultura, puede ser respuesta a diferentes intervenciones de diversos agentes sociales.

Es decir, la gestión cultural adquirirá un sentido político y técnico diferente si se realiza desde las comunidades, desde las organizaciones que hacen vida cultural en el estado Barinas y nunca desde la visión individualista de algunos falsos gestores culturales henchidos de soberbia, pero carentes de formación ética y práctica para impulsar nuevas teorías de acción cultural liberadoras que requiere la sociedad barinesa.

Puesto que el gestor no puede llegar a imponer un saber, sino a seleccionar y reconstruir su propio saber en función de los resultados obtenidos en su estudio del contexto social del lugar donde se encuentra, conjuntamente con las comunidades. Por tal motivo, el gestor cultural requiere una formación conceptual sólida y al mismo tiempo una formación igualmente consistente en gestión y ejecución de proyectos.

En este sentido, es bueno señalar que alrededor de la práctica de la gestión cultural debe existir una pluralidad de posiciones, ideologías y enfoques metodológicos, y en esta diversidad los puntos en común, la especificidad de la función de cada trabajador cultural y las diferencias con otras profesiones son los espacios de encuentro que nos ayudarían a consolidar una verdadera gestión comunitaria consustanciada con el paradigma de las políticas culturales del estado Barinas: la democracia participativa y protagónica, tal como lo establece la Ley de Cultura del Estado en su Art. 4 y así construiríamos su referencia conceptual en la ciudad de Barinas.

De hecho, García Canclini (1987) considera que existen transformaciones importantes en la dimensión cultural que insinúan la búsqueda de una expresión próxima a la actual praxis cultural. Advierte que lo gestionable en la cultura sólo puede entenderse a la luz de lo no gestionable, ya que la libertad, la autonomía y la independencia de los procesos culturales no son gestionables. A partir de allí, puede considerarse que la gestión cultural es una tarea gerencial que significa mayor compromiso con la comunidad y con el Estado.

Si bien el Estado es responsable del diseño e implementación de las políticas culturales públicas que necesitan las comunidades, requiere a su vez de sujetos capaces de materializar y dinamizar, en el ámbito local, regional, y nacional, las prácticas que configuran la cultura de una comunidad.

Aunque tradicionalmente en Barinas, han existido personas con una gran sensibilidad hacia los valores culturales, y un liderazgo natural que los ha impulsado a trabajar en pro del desarrollo de su localidad, los cambios profundos de las últimas décadas pusieron en evidencia la necesidad de una profesión que asuma de manera sistemática la reflexión sobre las sociedades actuales, sus modelos de desarrollo y las acciones necesarias para dinamizar y administrar las prácticas culturales.

La gestión Cultural en el estado Barinas por lo tanto, debe ser un campo formativo de acción práctico, con debates teóricos y controversias ideológicas en torno a los conceptos de cultura, identidad, región, territorio, globalización, modernidad, posmodernidad, lo privado, lo público, la diversidad cultural, lo social, lo comunitario y una tarea que atesore todos los saberes populares y los conflictos del entorno donde interactúe cada gestor.

Pero más allá de los debates teóricos, la finalidad de la gestión cultural debe estar centrada en la promoción de todo tipo de prácticas culturales de la vida cotidiana de los barineses, que lleve a la concertación, al reconocimiento de la diferencia, a la invención y recreación permanente de las identidades, al respeto y al descubrimiento de razones para la convivencia social.

En resumen, corresponde al Instituto Autónomo de Cultural del Estado, además de las Direcciones e Institutos Municipales de Cultura, impulsar programas de formación en gestión cultural. Asimismo, propiciar alternativas culturales mediante acciones en las que predominen rasgos de dialogicidad, de solidaridad como vínculo social y respeto a las opiniones de todos los creadores y trabajadores culturales, así sería posible la transformación revolucionaria del sistema cultural del estado Barinas.

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