viernes, 11 de junio de 2010

Diatribas en relación al Patrimonio de Barinas




El Patrimonio cultural siempre ha sido un tema polémico, infundado sin duda por los criterios y visiones del presente, o muchas veces por apasionamientos carentes de sentido, que reflejan una forma de pensar y sentir de una época o momentos determinados. Como muestra de ello, es lo que ha venido sucediendo en la llamada “ciudad marquesa”, “ciudad de las mansiones blancas”, “ciudad viajera”, o la “muy noble y leal” Barinas, cuando en diversas oportunidades se ha decido pintar de color rojo algunas edificaciones patrimoniales, la mayoría de ellas ubicadas dentro de la poligonal del Centro Histórico. Lo sucedido a primera vista parece un simple capricho, un tema “tonto”, o sencillamente algo sin sentido. Sin embargo, se ha convertido en objeto de discusión, cobrando cada día más fuerza, sumando seguidores a su favor, o detractores en su contra. A continuación reproducimos y compartimos con ustedes dos de los artículos de opinión publicados hace unos días en la prensa regional, el primero de ellos, escrito por la historiadora Yarisma Unda, y el otro, por Giondelys Montilla.

hurtadosamuel@gmail.com Casa de los Saberes Populares “José Esteban Ruiz Guevara”, [Casa republicana sede del Departamento de Patrimonio y el Departamento de Artes Escénicas y Musicales del Instituto Autónomo Municipal de Cultura y Patrimonio (IAMCYPA)] 11/06/2010, 09:55 a.m. Alcaldía de Barinas pintada de rojo
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A pocas semanas de haberse recuperado la alcaldía de Barinas y haber tomado posesión el Alcalde Abundio Sánchez, se decidió pintar de rojo el edificio que sirve de sede de gobierno municipal y que fue la antigua sede del hospital Dr. Luis Razetti.
A más de un año de esa decisión se siguen escuchando quejidos, ladridos, gruñidos de quienes escudándose en el tema del patrimonio histórico, consideran esa decisión como una profanación del territorio que en el pasado se creía propiedad de la vieja clase oligárquica barinesa, la misma que elaboró de maneta impecable el discurso de las mansiones blancas, instalado en la literatura y en la mentalidad de una cierta barinidad como parte de la historia oficial de estas tierras.
Quienes defienden el blanco de las viejas casas del centro de Barinas tienen que aceptar que el blanco es tan color como el rojo. El blanco de las mansiones se distinguió del marrón del barro y la paja con que empañetaban las casas antiguas, la mayoría pobres, del pueblo llano. El blanco de las iglesias separaba el reino de un dios del reino del hombre, del reino de lo profano, de lo impuro, la mayoría de las veces también reservado al pueblo llano. El blanco de los edificios públicos separaba al poder político de la gente común y corriente, les recordaba que allí estaba la autoridad y lo que residía fuera no expresaba ninguna forma de poder. El blanco entonces no es tradición y pureza, es expresión de una realidad de poder, no pretendan los doctores (as) hacernos creer que Barinas nació vestida de blanco.
A diez años de haber decido el pueblo venezolano el camino de la revolución, los escuálidos y escuálidas que están fuera y dentro del gobierno, pretenden que la revolución siga respetando los simbolos de la vieja república, que sigamos pidiendo permiso y perdón por estar aquí, por haber ganado 15 o más elecciones, por tener a un Hugo Chávez, por tener un Alcalde que decidió pintar de rojo una casa que se hizo pueblo. Pues no, no pedimos perdón, no hay razones éticas, políticas ni históricas, nosotr@s nos hemos ganado a pulso nuestro lugar en la condición del destino político del pueblo de Bolívar. Nosotros podemos pintar nuestra casa de rojo. Adelante alcalde.

Yarisma Unda C.I. 6.590.980. Diario de Los Llanos. Barinas, viernes 4 de junio de 2010 ……………….___________________________________________________________
El Color del Patrimonio

Para muchos, la idea que se tiene sobre el patrimonio cultural es la infraestructura que se conserva proveniente de la época colonial. La Colonia fue un tiempo de sumisión y total dependencia de la Corona Española de los pueblos americanos. Sobreviven al paso y rigor del tiempo, las estructuras que fueron construidas con materiales resistentes, como iglesias, edificios gubernamentales, cárceles, fuertes, castillos, palacios, casonas, entre otros. Todas estas edificaciones simbolizan el poder, la riqueza, el dominio de una clase sobre otra. Pero sobre todo, son los simbolos del dominio español. También la lengua y la religión forman parte del patrimonio cultural venezolano.
A estos bienes los consideramos intangibles porque no los podemos ver, tocar ni ocupan un espacio. A las estructuras y objetos se les conoce como bienes tangibles porque ocupan un espacio en tercera dimensión, es decir, se pueden ver y tocar. Y hasta destruir en algunos casos. Volviendo a las edificaciones, en esos tiempo no se conocía, mucho menos se fabricaban, pinturas sintéticas como hoy en día; los ricos y acaudalados pintaban sus casonas de paredones con cal porque era lo único que sabían hacer, la misma salía de calcinar rocas caliza, cuyo conocimiento viene de la Europa ya que se utilizaba desde la antigüedad para pintar fachadas de edificios construidos de adobes o tapial; y además, usaban el añil, una especie de color azul, una especie de color azul, que extraían de una planta de igual nombre, para pintar puertas y ventanas y parte de los muros.
Los techos, tejas hechas de arcilla cocida sobre una cama de caña brava y barro. Las chozas de los pobres eran de bahareque, troncos, caña brava, piedras y barro con paja, con techo de palma. Algunas se pintaban con cal y añil. Se pintaba de blanco y azul porque no había más alternativas. Eso no significa que sean los colores del patrimonio y mucho menos de edificaciones republicanas de los siglos XIX y XX. En ningún lugar existe algún documento que diga que, el blanco y el índigo, son los colores del patrimonio tangible. Y si hay escritura al respecto, seguro que es de la colonia, situación histórico-social que superamos hace doscientos años como para venir a defender una estética que no es nuestra.
Todos los gobiernos, desde la independencia para acá, han dejado su sello característico en la conformación del urbanismo. Un caso muy singular fue el gobierno de Guzmán Blanco con su afrancesamiento de Caracas. Las formas arquitectónicas responden a estilos o modas de las épocas, al pensamiento de la gente, de las formas sociales de interrelacionarse, de ideologías políticas o religiosas.
Las fachadas de las ciudades revelan el espíritu de un momento histórico. Entonces, no entiendo tanta hipocresía en los que han rasgado sus vestiduras cuando se han pintado de rojo algunas edificaciones de nuestra ciudad. Los adecos y copeyanos llenaron de blanco y verde todo lo que pudieron y quisieron. Estaban en el poder, así de sencillo.
Hoy en día, los rojos estamos en el poder y como dice Yarisma Unda, no necesitamos permiso para gobernar y hacer las cosas desde nuestro punto de vista, que es el de la mayoría. En la restauración del Palacio del Marqués, símbolo para algunos de una vaina e llaman la barinidad, cuando se intentó pintar algunos detalles del mismo con el color rojo, por los lloriqueos de las viudas del pasado. Algún alto funcionario, de los que tienen poder para decidir y no hacer nada, le tuvo miedo a los reaccionarios. Seguro, pintarán el Palacio con los colores de la dominación, blanco y añil. La sede de Alcaldía de Barinas no es de origen colonial, así que podemos pintarla como se nos venga en ganas. El rojo les golpea a muchos pero a muchos más nos alegra. Es símbolo de alegría, vigor, empuje. El patrimonio no tiene color; la época, sí…

Giondelys Montilla De Frente. Barinas, 9 de junio de 2010, p. 14.
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Samuel, gracias por compartir las notas de prensa. Sin embargo, si la idea es transmitir una visión de de la discusión, no entiendo por qué sólo incluyes una cara de la moneda, es decir, de los que apoyan el cambio de color.
Todos sabemos aquí no se trata solamente de que “el blanco es tan color como el rojo”. Efectivamente, tal y como aseveran ambas autoras, el color en realidad esconde simbolismo, esconde ideología. Pintar de rojo los edificios públicos con cualidades patrimoniales es politizar los espacios urbanos y la arquitectura de la ciudad. Las autoras hablan de que los adecos y los copeyanos hicieron lo mismo… usando la nomenclatura cromática del partido de turno… pues es un feliz reconocimiento saber que chavistas, adecos y copeyanos están hechos de la misma materia, pues legitiman las mismas prácticas sociales.
No puedo estar de acuerdo con una visión monolítica y formalizada del patrimonio, porque como sabemos, la identidad y el patrimonio son relatos que se construyen en el fragor de los embates de la Historia. No obstante, esa manía de pintar todo de rojo –patrimonio o no patrimonio-, de poner propaganda en todas partes, esas publicidades enormes de Chávez en las autopistas, todo eso tiene un tufo de la estética de las dictaduras. El problema no es el color, o que si la edificación es colonial o no… el patrimonio sólo existe en la medida en la que hay un grupo social que se identifica con él. Pues muy bien, si esos espacios forman parte de la memoria colectiva de la ciudad, por qué politizar entonces un espacio que le pertenece a todos, a chavistas o no chavistas. Esa actitud de “hacemos lo que nos venga en gana” es justamente una muestra más de la intolerancia. Ya sabemos que ganaron elecciones, que ahora son los nuevos amos de valle… pero de paso, la gente –porque son gente y son pueblo como todo el mundo- tiene que verse excluida inclusive de su propia historia con una reinvención de los espacios al servicio de la ideología de turno??? Lo dramático es que esta discusión regional no es otra cosa que el síntoma de una época.
Los que están en el poder les parece natural y plausible que sólo exista una Venezuela o una PDVSA roja rojita, los no-rojos no merecen ni trabajar, ni comer, ni opinar… les parece plausible y peor “perfectamente democrático” que exista una lista de Tascón, que segreguen el derecho al trabajo.
Al final, las notas de prensa que aquí se leen, más que hablar del patrimonio son un panfleto político para legitimar ese quehacer de la arbitrariedad. Y yo me pregunto, si el problema es el color, por qué no pintar la edificación de amarillo, de anaranjado o de fucsia?

Fabi Velasco Gariboli
11-06-2010
Vía Facebook
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Reflexiones sobre los bienes culturales colectivos
¿La pintura roja en las edificaciones patrimoniales hace la Revolución?


Los barineses y barinesas sabemos que el proceso de construcción de la imagen de la ciudad, está estrechamente ligada con el desarrollo de su historia y nunca podremos olvidar las atrocidades ejecutadas en estas tierras por los españoles, como tampoco podemos olvidar el criterio insociable que impusieron como norma: lo mío y lo tuyo no. Actitudes y posiciones mezquinas que todavía se mantienen hoy día, sino observemos a la cofradía de eruditos en material cultural que todos conocen y que han estado enquistados desde la cuarta en las estructuras de poder en el estado Barinas imponiendo sus puntos de vista, que no es el de la mayoría.

Conocemos además, que los colonizadores impidieron el criterio de colectivismo que era la base de nuestra cultura ancestral; pero reconocemos también la riqueza étnica y cultural heredada, como un proceso de altísima complejidad histórica pero que crea sobre todo identidades multiculturales que nos permiten hablar de un pasado y un presente.

Esta multiculturalidad corresponde de alguna manera por los valores urbanos de nuestra arquitectura tradicional heredada que componen la imagen de Barinas, hasta los más remotos vestigios de la época prehispánica.

Dibujando este breve panorama histórico, se hace imprescindible señalar que el Palacio Municipal de Barinas forma parte de las edificaciones declaradas bienes de interés cultural del Estado Venezolano, por lo que la intervención realizada de pintura y de colocación de cerámica en una de las paredes internas, no sólo rompe con una tradición y una estética que si es nuestra, porque la heredamos y de eso se trata el patrimonio, de herencia para transmitirla y preservarla a las futuras generaciones.

Y tratándose de una edificación inscrita en la poligonal del centro histórico, está protegida y amparada por varias leyes, comenzando por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley de Protección del Patrimonio Cultural, así como también la Ley del Poder Público Municipal, la Providencia Administrativa Nº 012/05 , las cuales se han infringido al hacer esta intervención inconsulta, sin tomar en cuenta a las autoridades que deben velar por el patrimonio cultural de la ciudad y de todos, un gobierno que impulsó el reconocimiento y el registro de todos los bienes culturales significativos para las comunidades, está llamado aún más a velar junto a la corresponsabilidad de los ciudadanos, a restaurar con criterio cada bien declarado o no patrimonio, sin alterar sus orígenes.

Antes debió consultarse al órgano rector a quien compete el resguardo de nuestros bienes patrimoniales. Por ello es importante alertar, que al haber autoridades tanto en el ejecutivo regional como municipal deben hacerse las respectivas articulaciones para impedir seguir haciendo estos desatinos sobre el patrimonio cultural de todos los barineses, tal es el caso del permiso otorgado por la municipalidad para la demolición del Hotel Sucre Orense, además de las intervenciones del Liceo O’Leary, del Hotel Internacional entre otros casos , algunos inmuebles ubicados en la poligonal levantada por el Instituto de Patrimonio Cultural y registrados en el 1er Censo del Patrimonio Cultural Venezolano publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 38.234 de fecha 22 de junio de 2005, y por tanto constituyen Bienes de Interés Cultural de la Nación.

Para los que defienden las intervenciones no autorizadas del patrimonio edificado, tienen que aceptar que estas medidas han violado el Artículo 9, Capítulo III de la Providencia Administrativa Nº 012/05 que establece: “...las intervenciones de las edificaciones contenidas en los centro históricos que pongan en peligro su integridad física general y la de sus diversos componentes, sean estructurales, de cerramientos, de pisos, y cubiertas, ornamentales y de revestimientos, no se podrán hacer sin la previa autorización del Instituto de Patrimonio Cultural” y para estos casos aquí en Barinas no existe permisología alguna emanadas por ese órgano rector.

Entonces, ¿por qué pintar los bienes patrimoniales edificados de rojo?, cuando la revolución no debe estar plasmada en la fachada de las edificaciones, sino bullendo en la conciencia crítica del pueblo, que al final es quien alimenta y sostiene los verdaderos cambios sociales, políticos, económicos y culturales, que se expresa directamente en el bienestar de los ciudadanos. Así se hace la verdadera revolución, no sosteniendo posturas a ultranza y no contraviniendo leyes orgánicas, ordenanzas, decretos y acuerdos a la par de convenciones internacionales y mucho menos haciendo con el patrimonio lo que se nos venga en gana.

El Instituto de Patrimonio Cultural debe adelantar acciones administrativas para preservar los valores patrimoniales de Barinas, porque si hay fundamentos éticos, políticos e históricos para salvaguardarlos y sobre todo por esa vaina, que unos pocos no sienten y muchos sí, es la BARINIDAD en todo su sentido.

Adelante Alcalde, Ud. no necesita permiso para gobernar porque el patrimonio no tiene color, pero si tiene legislación que lo protege, cúmplalas y hágalas cumplir extendiendo una orden de paralización por decreto a todos los trabajos de intervención y demolición en el perímetro del Centro Histórico de la ciudad hasta tanto no se realice una supervisión de los organismos competentes a las áreas intervenidas y se le aplique las normativas correspondientes conforme al Artículo 12 de la Providencia Administrativa Nº 012/05.

Para concluir es bueno subrayar, para que no haya equívocos y malinterpretaciones posibles, que no debemos oponernos a que los bienes culturales sean intervenidos para prolongar su conservación, siempre y cuando se haga bajo los parámetros legales correspondientes dictados por las medidas de conservación y preservación, bajo la asesoría técnica de especialistas en la materia y en cumplimiento con lo estipulado por la legislación venezolana para estos casos.
Marinela Araque
11-06-2010
Vía Facebook

1 comentario:

  1. se debería publicar mas de su historia como patrimonio del estado barinas.

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