sábado, 17 de julio de 2010

Oficio dirigido al Ayuntamiento de Caracas. Barinas 7 de mayo de 1810


Señores del muy Ilustre Ayuntamiento y Gobierno de Caracas.

Muy ilustre ayuntamiento.

La generosa provincia de Barinas que a ninguna cede en lealtad y patriotismo, ha percibido por varios conductos los grandes acontecimientos de esa capital el 19 de abril y siguiente, y por un manifiesto impreso se ha hecho cargo de las causas que los produjeron, en cuya situación, compelida de las circunstancias y celosa de su dignidad política por un espíritu de unanimidad y concordia entre sus antiguos magistrados y el pueblo, ha resuelto ponerse en conservación formando una junta que la represente y que ha resumido la autoridad que le corresponde por todos derechos y cuya importancia nadie podrá desconocer.

Faltando su soberano y el cuerpo supremo que lo representaba, por el consentimiento general de sus dominios, paz y tranquilidad son nuestros deseos; morir o ser libres, nuestra divisa; la conservación de una patria, la defensa de un soberano legítimo e inocente, de la santa religión que profesamos, son nuestras tareas, como lo reconocerá vuestra señoría ilustrísima por las actas que en testimonio acompañamos.

Creemos que la provincia de Caracas, primera en orden de las de Venezuela, se haya propuesto un designio igual y que no se separará un momento de la justicia ni de los medios que deben aplicarse para remontar a tan altos fines; en cuyo caso, supuesta la verdad de los fundamentos que se nos han indicado y que la interrupción de noticias de la Metrópoli y otras muchas circunstancias persuaden bastantemente, Barinas, que forma el corazón de su distrito, no dudará en abrazar su causa, para que una concordia y alianza eterna haga felices a sus hijos y facilite a nuestros hermanos de Europa el asilo de que carecerían si toda la nación española besase la coyunda del tirano.

Gobernada por unos sentimientos tan puros como sencillos hace a vuestra señoría esta declaración, exigiéndole en correspondencia la manifestación de sus designios con aquella franqueza que es propia e inseparable para la buena causa de dos pueblos cuyos intereses son unos mismos y que por sus relaciones naturales deben someterse el uno al otro. Así lo esperamos para nuestras ulteriores deliberaciones en esta capital de Barinas, el 7 de mayo de 1810.

Firmado.

Publicado en la Gazeta de Caracas, Suplemento del 2 de junio de 1810, p.1.

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