viernes, 18 de junio de 2010

Organización del Servicio de Alfabetización de Adultos por el Método Laubach en Barinas en 1945


En octubre de 1943, la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas reunidas en Panamá, consideró el problema de analfabetismo y fijó bases para las Campañas de Alfabetización que deberían realizarse en la mayoría de las naciones. Orientado por este principio el Estado Venezolano en el año 1944 funda los Servicios de Alfabetización en el Ministerio de Educación Nacional. ( Tema Alfabetización,1981).

El presidente del estado Barinas Geronimo Paoline, cumple estas medidas nacionales en el estado y organiza provisionalmente al personal de Servicio de Alfabetización de Adultos por el Método Laubach en la forma siguiente

Jefe de Oficina: Nestor Torres

Maestros Alfabetizadores: J. Ruiz Guevara, F.V. Peña Pulidoo, Ismael Briceño y Julián Nuñez

Decisión que fue establecida en el Decreto Nº 26 de fecha 15 de noviembre de 1945 y fue publicado en Gaceta Municipal Nº 963 del mismo año.

El Método Laubach según Barbosa Heldt (1971), es un sistema comprensivo que incluye una metodología de la enseñanza, un equipo especifico de materiales, el uso de maestros voluntarios y la publicación de literatura para nuevos alfabetizados. Fue creado por el Dr.El Dr. Frank C. Laubach, quien había participado en procesos de alfabetización en la India, Irán, Egipto, Filipinas y en algunos países latinoamericanos además de esto había producido un método fundamentalmente para enseñanza individual en pequeños grupos que ya era bien conocido y ese fue el que se aplicó en nuestro país para la época, hasta que se creó el Método Abajo Cadenas.

Establecimiento de un Botiquin de salud en la ciudad de Barinas en 1910

En la Gaceta Oficial Nº 30 de fecha 29 de agosto de 1910 aparece publicado un decreto donde se establece la creación de un botiquin en la capital del estado con el único objeto de suministrar gratis la medicina a todos aquellas personas que lo necesitaran y carecían de medios para adquirirla.El botiquin estaría a cargo del Inspector General de Higiene.
Esta decisión fue motivada a que el Dr. Carlos Jiménez Rebolledo presidente del estado Zamora, consideró que la clase proletaria carecía por lo general de recursos para proveerse de las medicinas indispensables para atender a la curación de sus enfermedades, por lo que decide el 25 de julio de 1910 decretar la creación del Botiquin de la ciudad de Barinas

Escuela Filarmonica 19 de abril

El Dr. Carlos Jiménez Rebolledo´Presidente del estado Zamora, decretó en el año 1910 la creación de una Escuela Filarmónica en la ciudad de Barinas, el cual se denominó 19 de abril y fue inaugurada el 5 de mayo del mismo año en rememoración de la fecha en que los patriotas de Barinas se adherieron al movimiento político que enmarcó el proceso de nuestra independencia el 19 de abril de 1810.
El instituto estuvo a cargo del director Gregorio Jiménez con un sueldo mensual de 200 bolívares.

La Casa Tapiera se cae a pedazos








Bajo la mirada indiferente de los barineses y gobernantes

El tiempo, la humedad y la desidia están haciendo estragos en la Casa Tapiera, inmueble que vio nacer a Don Rubén Tapia Peña. Personaje que según la historia fue uno de los más preclaros hombres barineses.

La memoria es la dueña del tiempo”, pero para ello hay que respetar el tiempo y la memoria, ya que… “cuando las paredes no sobreviven a los hombres algo anda mal”.
Refrán Yoruba

Han pasado más de cien años desde que alguien mandó a construir una casa colonial en la calle Real justo frente a la sede de la Contraloría del estado Barinas, que según dicen algunos relatos y una de sus más reciente moradora Zulay Tapia, fue una de la mansiones más señoriales de la ciudad de Barinas.


La Casa Tapiera, aquel inmueble que José León Tapia describiera en su obra El Tiempo Indetenible: “quietud de corredores enladrillados, aposentos umbrosos, gran patrio central sembrado de limoneros, rosales, claveles y resedá. La misma casa del largo mesón, donde se sentaban a comer todos los Tapias. Que una vez conocí, cuando la abuela Esther me la mostró con nostalgia“.


Su destino hasta ahora incierto. Ni los años que tiene, ni el valor histórico, pudieron hacer que el Concejo Municipal en el año 2003 la declarara Patrimonio Histórico de la Ciudad de Barinas, exceptuándola de este beneficio en virtud de que la misma es de propiedad privada y se tendría que expropiar tal como lo establece la Ordenanza sobre Defensa y Conservación del Patrimonio del año 1996. Ordenanza que necesita urgentemente una revisión profunda a los fines de constituir un verdadero marco legal que proteja el patrimonio cultural en consonancia con los principios expresados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999)

El tiempo, la historia y el imaginario popular han sido justos al darle el título de La Casa Tapiera a este inmueble donde nació un ilustre barinés, Don Rubén Tapia Peña. Pero los años de indiferencia no. Sus paredes ya no aguantan más el peso de un viejo tejado. Sus columnatas, puertas y ventanas se sostienen queriendo de alguna forma permanecer erguidas, pero las inclemencias padecidas en más de un siglo de vida son suficientes para que en algún día, se suelten , se dejen caer y se fusionen con esta tierra para al fin descansar como algunos de sus antiguos moradores.


La tristeza que produce ver cómo la historia de Barinas es intimada a desaparecer por el paso del tiempo y la desidia de sus gobernantes, no tiene comparación alguna.
Acceder al interior de la Casa Tapiera es trasladarse en el tiempo e imaginar un pueblo más sencillo, más tranquilo, de tierras fértiles y de hombres preclaros. La casona aún conserva unas singulares y desgastadas columnas de madera, viejos corredores enmarcan la pretérita grandeza de este inmueble. En la profundidad de la casona exite un viejo portón que da vista hacia la calle. Viejos cuadros adornan las paredes casi destruidas por el tiempo y la humedad.

En el patio central, donde años atrás florecieron claveles y rosales, existe un espacio en considerable detrimento, allí permanecen en el suelo apolilladas columnas azuladas y tejas destrozadas. Contiguo a este, está la huella de un inmemorial cuarto donde la vida se topó con la muerte, pues allí vino a morir el Coronel Antonio Jelambi, que como dijera el historiador Ruiz Guevara (1977) " muy bien se merece una lápida recordatoria si en su persona se le quiere rendir tributo al militar pundeneroso-y conste que no pretendemos a que se le erijan monumentos a la vieja o a la nueva oligarquía, pero es que pensamos -como muchos barineses- que se debiera conservar por principios tradicionalista las pocas cosas que aún nos quedan de un pasado que debemos aceptar tal como aconteció, sin otro propósito que el poder mostrar a las nuevas generaciones algo, aunque sean vestigios de la ciudad que aceleradamente se nos va diluyendo en los recuerdos·"


Deterioro acompasado con el tiempo y la nostalgia, como lo señalara el historiador Tapia (1998) cuando visitara al anciano Rubén en la casa que lo vio nacer para contar “cosas que lo oprimían y a la vez lo liberaban de sus angustias”. “En su casa, colgado en la pared encalada, en partes manchadas por el ocre de la humedad de los goterones de lluvia filtrada por la vieja techumbre”... ”En esa casa que fue tan rica. Ahora de entejado cimbreante, musgoso, de carcomidos maderámenes, arbotantes torcidos, casi al derrumbarse, al arreciar las aguas de la nublazón de julio. Aquí naci, aquí moriré me dijo Rubén, una tarde de cielo gris, como si presintiera el temor del aguacero cercano”.


Pero estar dentro de ella también obliga a pensar que cada grieta en la pared, cada teja en el suelo y cada columna carcomida por el tiempo representa el nombre de quienes han tenido la responsabilidad de hacer cumplir las ordenanzas municipales para decretarla como Patrimonio Histórico de la ciudad y no la han hecho. De los gobernantes que han podido adquirir la vieja casona para restaurarla y darle un uso social y no lo hicieron, convirtiéndose en facinerosos del patrimonio barinés.


No basta de las buenas intenciones. Se requiere de accionar para preservarla como símbolo de la identidad barinesa, de lo contrario se perderá como ha pasado con muchas edificaciones de valor patrimonial en el estado Barinas para dar paso al crecimiento urbano anárquico.

Por lo que urge que la gobernación del Estado Barinas y la Alcadía del Municipio suman voluntades políticas y económicas para adquirir esta edificación, restaurarla y darle utilidad pública, porque existen razones idiosincráticas para defender este espacio que está en el imaginario social de una barinidad que está en discusión.