sábado, 17 de julio de 2010

Acta de juramentación de los representantes del Departamento de Pedraza, 25 de marzo de 1811


En la ciudad de Barinas, a veinte y cinco de marzo de mil ochocientos once, los señores que componen la Asamblea Provincial acordaron lo siguiente:

Se tomó juramento por el señor presidente a los señores don Nicolás Pulido, representante del Departamento de Pedraza, y al doctor don Nicolás Pumar, secretario electo en está misma Asamblea por unánime voto para la misma, y bajo dicho juramento ofrecieron usar bien y fielmente sus respectivos encargos y guardar secreto en cuanto ocurra que deba reservarse.
Y mandaron que para las sesiones sucesivas de esta Asamblea se compulse testimonio de esta acta la interior, extendiéndose sus actas a continuación de dicho testimonio para que no se invierta el orden de los acuerdos de la Junta, y lo firmaron por ante mi escribano público y del Superior Gobierno, de que certifico.

Mendoza. Roca. Palacio. Pumar. Liendo. González. Nicolás Pulido. Nicolás Pumar. Manuel Delgado y Larrea.

Publicada por Tulio Febres Cordero en su Archivo de Historia y Variedades. Caracas: Editorial Sur América, tomo I, p. 220.

Acta de instalación de la Asamblea Provincial de Barinas 24 de marzo de 1811


En la muy noble y muy leal Ciudad de Barinas, a veinte y cuatro de Marzo del presente año de mil ochocientos once, los señores que componen la Junta Superior de Gobierno congregada en esta sala de acuerdos con el objeto de celebrar la instalación augusta del Congreso General de Venezuela y realizar la congregación de los diputados capitulares de los departamentos de esta provincia, después de concluida la misa en acción de gracias al Todopoderoso dispuesta por acuerdo del día de ayer y hecho publicar por oficio del señor presidente a los diputados electos a saber, don Pedro Antonio de la Roca por esta capital, don Nicolás Pulido por la de Pedraza, docto don Juan José Mendoza por la de Guasdualito, el señor presidente don Miguel Pumar por la de Nutrias, el señor don Domingo González por la villa de Achaguas, yo el vocal secretario por la de Guanarito, el doctor don. Luis Mendoza por los obispos, don Manuel Antonio Palacio por la de Mijagual y el doctor don Cristóbal Mendoza por San Fernando, y estando todos presentes, a excepción de don Nicolás Pulido que se mandó a excusar, se procedió por el señor vicepresidente, coronel don Pedro Briceño, a recibir juramento de fidelidad, que cada uno prestó conforme a su estado, y continuando la sesión bajo la presidencia de la misma Junta acordaron lo siguiente:

Se vio una representación de don Nicolás Pulido en que se excusa de aceptar el nombramiento que se le ha hecho por la ciudad de Pedraza, fundado en la incompatibilidad que alega con su empleo de administrador general de Tabacos y falta de salud; y dijeron que debiendo esta comisión durar pocos días, según al fin que se dirige, que es de reformar o sancionar el gobierno establecido, conforme se ofició a los departamentos, y acordarse sobre instrucciones que piden los diputados del Congreso General, se declaraba por no legítima la excusa, y que por la Secretaría se instruya de ello al interesado.

Seguidamente propuso el doctor don Luis Mendoza que hallándose en la diputación de los pueblos comprendido él, con dos hermanos, y no siendo la diputación más que de nueve individuos, podría desde luego alegarse nulidad de lo obrado si concurriesen los tres, por lo que pedía se le excluyese de las sesiones, así por esta causa como por hallarse próximo a partir a Caracas con el vocal don Cristóbal Mendoza; y examinado el punto, acordaron que de los tres dichos hermanos sólo concurra uno a las sesiones, sin perjuicio de su celebración mediante quedar las dos terceras partes de la Diputación expeditas.

Así mismo acordaron que desde este momento queda encargada la citada diputación, a nombre de toda la provincia, de formar el plan de gobierno que deba continuarse y resolver sobre la subsistencia o separación total o parcial de esta Junta Gubernativa mientras se obtienen las resultas del Congreso General Supremo de Venezuela, en que quieren dar a los pueblos la justa satisfacción de someterse a sus decisiones, dándoles de ese modo la parte que justamente les corresponde y que han comenzado a ejercer en la elección misma de sus diputados; que entre tanto permanezca el Gobierno Superior de la Provincia en los individuos que no tengan vocalidad en la congregación de diputados de la Asamblea Provincial.


En este estado se trató de elegir presidente y secretario para las sesiones de la Congregación Provincial, y habiéndose tomado los votos de los seis individuos presentes que se hayan expeditos, resultó el doctor don Cristóbal Mendoza con cinco votos y el señor alcalde ordinario don Pedro Roca con uno; y por el secretario, de común acuerdo, el doctor don Nicolás Pumar, con lo que se cerró ésta, que firman todos los señores concurrentes, sin la de los señores don Pedro Espejo y don Manuel Bereciartu, ausentes, de que certifico.

Miguel María Pumar. Pedro Briceño. Domingo González. Cristóbal de Mendoza. Juan Ignacio Briceño. Diego López Álvarez. Manuel Antonio Pulido. Lorenzo Roca. José María Luzardo. Luis Ignacio Mendoza. Manuel Palacio. Juan José Mendoza. Pedro Antonio Roca. Juan Gabriel Liendo, vocal secretario.

Publicada por Tulio Febres Cordero en su Archivo de Historia y Variedades. Caracas: Editorial Sur América, tomo I, p. 218-219.

Alocución a los habitantes de la Provincia. Barinas 7 de mayo de 1810


Barineses:

Llegó el momento crítico en que debéis dar al mundo la mayor prueba de aquel talento despejado que han admirado en vosotros las provincias comarcanas. La Patria, esta madre amorosa, cuyo nombre sólo produce las más tiernas sensaciones en un corazón virtuoso, está en peligro. Vosotros habéis erigido con unánime consentimiento una Junta depositaria de la suprema autoridad que vele en su conservación. Esta misma Junta se ha llenado de consuelo y esperanza al ver la virtud, el desinterés, el patriotismo, la uniformidad de sentimientos y la unión de todos sus amados barineses; ha visto con un gusto indecible pintada en los rostros de todos la alegría y satisfacción por la nueva erección del gobierno que habéis querido establecer; no ha dudado un momento de la confianza que debe y que habéis empezado a manifestar.

La misma Junta os asegura, leales barineses, que no os habéis equivocado en esta confianza. El interés de la patria, la conservación de nuestra santa religión, la de los derechos de nuestro amado y desgraciado monarca el señor don Fernando Séptimo y la salud común del pueblo barinés, son los grandes objetos que ha propuesto la Junta desde el momento de su erección. Ella no desconoce la gravedad de su encargo, está persuadida de las dificultades que se le preparan, prevé los grandes obstáculos que tendrá que vencer y los muchos y los grandes sacrificios que habrá de hacer para llenar completamente sus deberes y conseguir el fin que se le propone; pero todo lo espera facilitar de la recta intención de que ha hecho solemne juramento y principalmente por el de la unión y conformidad de vuestros pensamientos y de vuestros corazones. Este es el grande deber y único punto que debe consolidar la magnífica obra de vuestra salud y conservación que habéis iniciado.

Barineses de todas clases y estados: acordaos que desde vuestra infancia os habéis acostumbrado a la lealtad.

Barinas, 7 de Mayo de 1810.

Firmado. Miguel María Pumar, presidente.

Publicado por Tulio Febres Cordero en Archivo de Historia y Variedades. Caracas: Editorial Sur América, tomo. I, p. 213-214.

Oficio dirigido al Ayuntamiento de Caracas. Barinas 7 de mayo de 1810


Señores del muy Ilustre Ayuntamiento y Gobierno de Caracas.

Muy ilustre ayuntamiento.

La generosa provincia de Barinas que a ninguna cede en lealtad y patriotismo, ha percibido por varios conductos los grandes acontecimientos de esa capital el 19 de abril y siguiente, y por un manifiesto impreso se ha hecho cargo de las causas que los produjeron, en cuya situación, compelida de las circunstancias y celosa de su dignidad política por un espíritu de unanimidad y concordia entre sus antiguos magistrados y el pueblo, ha resuelto ponerse en conservación formando una junta que la represente y que ha resumido la autoridad que le corresponde por todos derechos y cuya importancia nadie podrá desconocer.

Faltando su soberano y el cuerpo supremo que lo representaba, por el consentimiento general de sus dominios, paz y tranquilidad son nuestros deseos; morir o ser libres, nuestra divisa; la conservación de una patria, la defensa de un soberano legítimo e inocente, de la santa religión que profesamos, son nuestras tareas, como lo reconocerá vuestra señoría ilustrísima por las actas que en testimonio acompañamos.

Creemos que la provincia de Caracas, primera en orden de las de Venezuela, se haya propuesto un designio igual y que no se separará un momento de la justicia ni de los medios que deben aplicarse para remontar a tan altos fines; en cuyo caso, supuesta la verdad de los fundamentos que se nos han indicado y que la interrupción de noticias de la Metrópoli y otras muchas circunstancias persuaden bastantemente, Barinas, que forma el corazón de su distrito, no dudará en abrazar su causa, para que una concordia y alianza eterna haga felices a sus hijos y facilite a nuestros hermanos de Europa el asilo de que carecerían si toda la nación española besase la coyunda del tirano.

Gobernada por unos sentimientos tan puros como sencillos hace a vuestra señoría esta declaración, exigiéndole en correspondencia la manifestación de sus designios con aquella franqueza que es propia e inseparable para la buena causa de dos pueblos cuyos intereses son unos mismos y que por sus relaciones naturales deben someterse el uno al otro. Así lo esperamos para nuestras ulteriores deliberaciones en esta capital de Barinas, el 7 de mayo de 1810.

Firmado.

Publicado en la Gazeta de Caracas, Suplemento del 2 de junio de 1810, p.1.

Acta de Barinas


7 de mayo de 1810


En la muy noble y muy leal ciudad de Barinas, a siete de mayo de mil ochocientos y diez años, se congregaron en la sala destinada por acuerdo del día de ayer los señores que componen la Junta Provincial de Gobierno y Conservación, a saber: don Miguel María del Pumar, alcalde ordinario regidor presidente, y los señores regidores doctor don Ignacio Fernández, vicario juez eclesiástico, vicepresidente; don Domingo González, doctor don Cristóbal Hurtado de Mendoza, don Pedro Alcántara Espejo, capitán don Juan Gabriel Liendo, don Juan Ignacio Briceño, don Manuel Bereciartu, el marqués de Boconó, el señor coronel Miguel de Ungaro, comandante militar intendente y representante vocal por el Gremio de Pardos, y don José María Luzardo, vocal representante por Comercio, a tratar los asuntos del bien y utilidad pública conforme a su instituto.

Y habiendo conferenciado sobre los asuntos pendientes acordaron se firmase por todos el bando prevenido, y se pase con testimonio de este acuerdo al señor gobernador político para que lo haga publicar con la solemnidad correspondiente, y circular a la villa de San Fernando y los pueblos de la Gobernación, haciendo entender a sus habitantes que aunque la urgencia de las circunstancias no ha permitido congregarlos todos para esta primera planta, se les tendrá toda consideración que dicte la justicia cuando las circunstancias permitan la concurrencia de los pueblos, que tendrán parte en la constitución que se dé a la provincia, en que se convienen los altos intereses del soberano, de la Patria y la religión.

Que se dé parte, con testimonio, por el señor presidente de todo lo ocurrido al ilustrísimo señor prelado diocesano, a quien asegurará del respeto y obediencia que inviolablemente guardarán estos pueblos a su persona y dignidad., confiando de su celo pastoral los auxilie con sus oficios y oraciones.

Con lo que se concluyó esta acta que firman dichos señores por ante de mí que doy fe.

Miguel María Pumar. Ignacio Fernández. Domingo González. Pedro Alcántara Espejo. Juan Gabriel de Liendo. Juan Ignacio Briceño. Manuel Bereciaru. El Marqués de Boconó. Miguel de Ungaro. José María Luzardo. Cristóbal Hurtado de Mendoza, secretario. Ante mí. José Antonio Porras, escribano real y público de cabildo y gobierno interino.

Publicada por Tulio Febres Cordero en Archivo de Historia y Variedades. Caracas: Editorial Sur América, Tomo. I, p. 211-212

Acta de conformación de la Junta de Barinas


6 de mayo de 1810


En la muy noble y muy leal ciudad de Barinas, a seis de mayo de mil ochocientos y diez años, en virtud de lo acordado en el día y noche antecedentes se congregaron en esta sala de gobierno, por indisposición del señor comandante político coronel don Antonio Moreno, el dicho Su Señoría y los señores coronel de los Reales Ejércitos don Miguel de Húngaro Dusmet, comandante militar e intendente; don Miguel María del Pumar, alcalde ordinario del primer voto; don Ignacio del Pumar, marqués de Boconó y regidor alférez real; don Juan Ignacio Briceño, regidor alcalde provincial; don Manuel Bereciartu, regidor alguacil mayor; doctor don Cristóbal Hurtado de Mendoza, síndico procurador general y protector de indios; don Domingo González, ministro principal de Real Hacienda; doctores don Ignacio Fernández Peña, vicario y representante del Clero y del Gremio de Pardos (como lo es también el señor coronel don Miguel de Ungaro) y don Ignacio Briceño, don Juan Gabriel de Liendo y don Francisco Orellana, capitán y teniente de la Compañía veterana; don Francisco Arteaga y don Francisco Olmedilla, por el cuerpo de hacendados; don José María Luzardo y don Francisco Carbonell por el del Comercio.

Y así juntos y congregados acordaron se procediese a poner en posesión a los individuos que fueron elegidos, y hallándose presentes don Pedro Espejo, don Juan Gabriel Liendo, don Domingo González, don Miguel María del Pumar y don Cristóbal Mendoza, habiendo precedido el juramento de ejercer bien y fielmente el cargo para que se les ha nombrado, se les puso en posesión, habiendo antes ofrecido lo mismo que los que se hallaban en ejercicio, morir por la religión, por nuestro rey don Fernando Séptimo y por nuestra Patria, posponiendo todo espíritu de ambición, interés o resentimiento, cuyo acto religioso fue prestado en primer lugar por el señor vicario juez eclesiástico en manos del señor alférez real, y siguiendo los demás les fue recibido por dicho señor vicario.

Seguidamente acordaron que sin pérdida de tiempo se cite a los ausentes para que se verifique la misma ceremonia y entren en ejercicio; que conserven voz y voto en el mismo Cuerpo los señores diputados del Gremio de Pardos, y con atención a no haber resultado electo ningún individuo del Comercio, conserve su representación el primero de sus diputados, don José María Luzardo, con voz y voto, y por impedimento de éste, el segundo, don Francisco Carbonell. Y que siendo muy factible que por varios impedimentos dejen de congregarse los demás señores nombrados como regidores e individuos del Cuerpo provisional, tenga facultad cada uno de los referidos doce sujetos de elegir un sustituto que, aprobado por el cuerpo, supla sus faltas. Y que para hacer saber al público el establecimiento de la nueva autoridad a que todos los concurrentes han jurado obediencia, bajo los principios de un pacto social y conservador de los derechos suprainsertos, se haga señal a son de caja y se lea en público, y seguidamente se extienda un bando y se fije en los lugares acostumbrados.

Quedando los señores vocales de dicho cuerpo encargados de acordar todas las providencias concernientes a su delicado ministerio; y lo firmamos sin concurrencia del único escribano público y de cabildo de esta capital por hallarse ausente. Antonio Moreno. Miguel de Ungaro. Miguel María del Pumar. El marqués de Boconó. Manuel Bereciartu. Juan Ignacio Briceño. Doctor Ignacio Fernández. Cristóbal Hurtado de Mendoza. Domingo González. Juan Gabriel de Liendo. Pedro Alcántara Espejo. José María Luzardo. Fray Francisco de Andújar. Francisco de Orellana. Francisco de Paula Arteaga. Francisco de Olmedilla. Francisco Carbonell. Doctor Ignacio Briceño.
Incontinenti, habiendo pasado a la sala de ayuntamiento los señores de la Junta que se hallaron presentes, acordaron que ante todas cosas se eligiese el presidente del número de los doce que obtuvieron votación para el complemento del Cabildo y Regimiento. Y habiéndose hecho por votación secreta, a pedimento del señor coronel don Miguel de Ungaro, representante del Gremio de Pardos, resultó del escrutinio hecho por los señores don Domingo González, don Pedro Espejo y don Juan Gabriel Liendo, nombrados al intento: el señor alcalde primero con cinco votos, el señor marqués de Boconó con tres, el señor vicario doctor don Ignacio Fernández con dos, el señor doctor don Cristóbal Hurtado de Mendoza con uno, y por consiguiente electo canónicamente dicho señor alcalde primero don Miguel María del Pumar. Y habiendo hecho igual votación para vicepresidente, resultó el dicho señor vicario con seis votos, el doctor don Cristóbal Mendoza con tres, y don Manuel Antonio Pulido con dos, quedando por consiguiente electo el primero. Así mismo se procedió al sorteo de diez números para la distribución de asientos, reservándose los primeros para los señores presidente y vicepresidente, y resultó el primero en el señor don Domingo González, y siguiendo el orden el señor doctor don Cristóbal Mendoza, el señor don Pedro Alcántara Espejo, el señor don Juan Gabriel de Liendo, el señor don Juan Ignacio Briceño, el señor don Diego López, el señor don Manuel Pulido, don Manuel Bereciartu, el señor marqués de Boconó, el señor don Pedro Briceño, y acordaron se guarde esta orden inviolablemente.

Y habiéndose tratado de elegir uno de los mismos vocales que haga de Secretario, resultó por conformidad de todos los votos electos el señor doctor don Cristóbal Hurtado, y habiendo aceptado sus respectivos empleos juraron ejercerlos bien y fielmente en manos del señor alférez real, y todos prestaron igual juramento de guardar secreto en los negocios que lo merezcan y en todos por lo que su naturaleza no se deban dar al público. Asimismo acordaron que en el correo próximo se oficie al ilustre Ayuntamiento de la capital de Caracas y los de las capitales de las provincias comarcanas y Reino de Santa Fe, manifestándoles la resolución tomada y acompañando testimonio de lo concerniente de las actas, cuyos primeros oficios irán firmados de todos los vocales presentes; y para lo sucesivo bastará se firmen por el señor presidente; y para lo interior de la provincia en lo respectivo a órdenes a empleados y subalternos, en la parte gobernativa económica que la Junta se reserva, se firmen por el secretario.

Que ratificándose como de nuevo se ratifica lo acordado acerca de la continuación de los empleados se pasen las órdenes convenientes a los jefes que han reconocido la autoridad de este Cuerpo para que con testimonio de todo lo que sea necesario para instrucción de los pueblos, dirijan sus circulares a los pueblos de la provincia, dándola a reconocer y tomando todas las providencias de su resorte, encargándose al intendente que ejerciendo con la plenitud que exigen las circunstancias todas sus funciones, cele y proponga los medios de proveer y conservar el Tesoro Público, previniendo a todos los dependientes de rentas generales se entiendan con las Cajas Principales de esta capital, por las que se librarán las órdenes y disposiciones que por las leyes de Indias correspondan a los oficios reales, cesando como desde luego han cesado sus relaciones con los tribunales extintos, y entendiéndose dicho intendente directamente con esta Junta, a cuya disposición se tendrán los caudales.

Con lo que se concluyó esta acta que firman los existentes vocales y secretario.Miguel María Pumar. Dr. Ignacio Fernández. Domingo Gonzáles. Pedro Alcántara Espejo. Juan Gabriel Liendo. Juan Ignacio Briceño. Manuel Bereciartu. El marqués de Boconó. Miguel de Ungaro. José María Luzardo. Cristóbal Hurtado de Mendoza. Vocal secretario.

Publicada por Tulio Febres Cordero en Archivo de Historia y Variedades. Caracas: Editorial Sur América. Tomo I, p. 211-212.

ACTAS DE FORMACIÓN DE JUNTAS. Real Audiencia de Caracas:


Barinas


Acta de 5 de mayo de 1810


En la noble y muy leal ciudad de Barinas, a cinco de mayo de mil ochocientos diez años, se juntaron en esta sala de ayuntamiento los señores que la componen, a saber, el señor don Antonio Moreno, coronel de los Reales Ejércitos, comandante gobernador político; don Miguel María del Pumar, alcalde ordinario de primera elección; el señor don Ignacio del Pumar, regidor alférez real; don Juan Ignacio Briceño, regidor alcalde provincial; don Manuel Bereciartu, regidor alguacil mayor, y sin la concurrencia del señor alcalde segundo, por estar ausente de esta ciudad, y los demás oficios vacantes, y con la asistencia del señor Cristóbal Hurtado de Mendoza, síndico procurador general y protector de naturales, siendo las cuatro horas y media de la tarde, por convocación que en el momento se hizo por Su Señoría a instancia de algunos de los vocales, con motivo de las noticias que se han tenido en el correo ordinario recibido hoy de la capital de Caracas.

Y habiendo hecho presente un oficio del señor ministro de Real Hacienda interino, en que le acompaña un bando publicado en la dicha capital a diez y nueve de abril próximo pasado, por los individuos del nuevo gobierno erigido en aquel día con motivo de la invasión y conquista de la península de España por los enviados del emperador de los franceses y disolución de la Junta Suprema de España e Indias por la voluntad general de todos los pueblos, representaba y mandaba en nombre de nuestro augusto soberano, don Fernando VII, y en dicho oficio inserta una carta de don Juan José Música, en que se le encarga ponga el bando en manos de este Gobierno para su reconocimiento y obediencia, si no hubiere llegado el de oficio, y que extrañando no haber recibido con la competente autenticidad una novedad de esa magnitud, lo ponía en consideración de este ilustre Cuerpo para que, como representante de toda su provincia, acuerde las providencias más oportunas al bien y utilidad pública en las críticas circunstancias en que se ven estos dominios.Y habiendo reflexionado que para resolver un negocio de tanta gravedad es necesario ocurrir a las fuentes de la autoridad, que es el mismo común por quien representan, acordaban y acordaron que sin disolverse el cuerpo se haga una convocatoria general de todos los magistrados, empleados y vecinos para que en cabildo abierto se les ponga a la vista los inminentes riesgos a que se halla expuesta la Patria y los sagrados e imprescindibles derechos de la santa religión que profesamos, y del monarca desgraciado que nos destinó la Providencia.

Y puesta en práctica la citación general por medio de los porteros y los alcaldes de barrio, se congregaron en la sala de gobierno, por indisposición de Su Señoría, a más de los individuos del Ayuntamiento, el señor coronel don. Miguel de Ungaro Dusmet, comandante militar e intendente de esta provincia; el señor doctor don. Ignacio Fernández, cura de la iglesia mayor y vicario juez eclesiástico; don Domingo González, interventor de Real Hacienda y ministro principal interino de ella; el presbítero don Francisco Gualdrón y el presbítero don Manuel González, curas párrocos de las iglesias de nuestra Señora del Carmen y Dolores; el reverendo padre fray Francisco de Andujar, procurador de las Misiones; el capitán don Juan Gabriel Liendo, que lo es de la Compañía veterana de esta plaza, y su teniente, don Francisco de Orellana; el capitán retirado don Vicente Luzardo, el capitán de milicias don Francisco Arteaga, el teniente de milicias don Ignacio Bragado, el administrador de correos don Francisco Vidal, el doctor don Juan Nepomuceno Briceño, con otros vecinos particulares constantes de la lista que la acompaña, rubricada por los individuos del Ayuntamiento.

Y habiéndoseles relatado la causa de su convocación, consultando su dictamen y el voto general de este pueblo acerca de la resolución que debería tomarse, y habiendo tomado la palabra el citado señor coronel comandante militar, manifestó que por la imperiosa ley de la necesidad se hacía indispensable tomar providencias activas de precaución y conservación, y que para ello era necesario un cuerpo que las dictase y dirigiese, y que así como el Pueblo de Caracas, a imitación de lo que hicieron todas las provincias de España en la primera invasión de los franceses, se había formado su junta, recibiendo la autoridad del mismo pueblo, le parecía que siendo unánime la voluntad de este vecindario en el objeto de velar sobre el bien común y la conservación de la religión, del rey y de la patria, se debía formar en esta capital una junta que recibiese la autoridad de este pueblo que la constituye, mediante ser una provincia separada, y que por ninguna razón debe someterse a otra autoridad si no le conviene; y si al prestarse, en el caso asegurado de haberse disuelto el Gobierno Supremo que tenía reconocido, jurar unión y alianza con las demás provincias, que sin separarse del primer objeto se arreglen a unos principios justos y conformes con la utilidad pública.

Y habiéndose continuado la discusión por más de dos horas, oyendo a todos los que quisieron exponer su dictamen, sobre que discurrieron especialmente los señores alcalde primero, el señor vicario, el padre procurador de las Misiones, el ministro de la Real Hacienda, con lo ampliamente representado por el señor síndico procurador general, unánimes y conformes concluyeron que inmediatamente se proceda a la formación de la Junta, y que siendo lo más obvio y conforme a nuestros principios que la autoridad del Pueblo recaiga en el Cabildo, que por los vicios del gobierno anterior se hallaba anonadado, se forme desde luego, eligiéndose por todos los concurrentes doce sujetos que merezcan la confianza pública a pluralidad de votos, y para que tenga la fuerza y sanción suficiente se elijan antes dos diputados del gremio de pardos, para que igualmente concurran a la elección, cuyos doce vocales serán considerados como regidores y presidido por uno de ellos que entre si elijan.Será su primer objeto la defensa de la Patria, entendiéndose con la Junta de Caracas y demás cuerpos soberanos y subalternos o jefes con quienes deban entenderse para la conservación y consolidación de un sistema de gobierno que haga felices a los habitantes de Barinas y demás vasallos de Fernando Séptimo que adhieran sus principios.

En ese estado, habiendo concurrido porción del gremio de pardos, muchos de los cuales constan de la lista adjunta, se nombraron seis de los más beneméritos y de confianza, a saber, el capitán Vicente Vidosa, el maestro Eleuterio Rodríguez, el maestro José Herrera y el maestro Juan José Rojas, Trinidad Canela y José Félix Luzén, para que propusiesen a los demás los dos diputados que deben representar su voz. Y habiendo elegido unánimemente y al señor vicario don Ignacio Fernández, fue aprobada por todos la elección de los doce diputados regidores que han de formar el cuerpo nacional de esta municipalidad.

Y confirmándose por la opinión general de todos los concurrentes los tres únicos que hoy existen, a saber, alférez real, alcalde provincial y alguacil mayor, y que continuasen en sus funciones los señores alcaldes ordinarios mediante la confianza que han merecido; se tomaron los votos para los nueve restantes, a que concurrieron cincuenta y un vocales de la clase de blancos, y el voto de los señores diputados del gremio de pardos, que se computó por seis, y resultaron nombrados los siguientes: el capitán Juan Gabriel Liendo con cincuenta y dos votos, el doctor Cristóbal Mendoza, con cincuenta y uno, don Pedro Briceño con cuarenta y cuatro, don Pedro Espejo, con treinta y cuatro, don Diego López con cuarenta y seis, el doctor don Ignacio Fernández con cuarenta y uno, don Miguel María del Pumar con cuarenta y seis, el doctor don. Ignacio Briceño con veinte y uno y don Domingo González con veinte y nueve; don Juan Briceño con siete, don Felipe Briceño, con siete, don Francisco Carbonell con catorce, don Manuel Pulido con veinte y tres, don Manuel Tirapena con doce, el señor don Miguel Ungaro con diez y ocho, don José María Luzardo con trece, el señor coronel don Antonio Moreno con diez y seis, don Francisco Arteaga con quince, don Francisco Vidal con trece, don Juan Nepomuceno Briceño con siete, don Pedro Martel con tres, don Nicolás Soto con uno, el reverendo padre fray Francisco Andujar con ocho, el presbítero don Francisco Gualdrón dos, don Ignacio María del Pumar dos, don Lorenzo Roca dos, don Felipe Méndez con cuatro, don Manuel López Olasearga ocho, don Pablo Pulido dos, don Vicente Luzardo dos, don Juan José Briceño y Ángulo uno, don Ignacio Bragado con dos, don Francisco Olmedilla uno, don Sebastián Travieso uno, don Nicolás Pulido tres.

De modo que a pluralidad de votos resultaron canónicamente elegidos: don Pedro Briceño, don Pedro Espejo, don Diego López, el capitán don Juan Gabriel Liendo, el señor vicario don Ignacio Fernández, el doctor don Cristóbal Hurtado de Mendoza, el señor alcalde don Miguel María del Pumar, don Domingo González y don Manuel Antonio Pulido, con lo que por ser ya las dos de la mañana de este día seis, acordaron suspender el acto para proceder en la mañana siguiente a poner en ejercicio a los electos, de los cuales hay algunos ausentes, y para simplificarlo acordaron que por cada gremio se eligiesen dos vocales que firmarán por todos: por el Clero el señor vicario y el doctor Ignacio Briceño, por los militares el capitán y teniente de la Compañía veterana, por los hacendados don Francisco Arteaga y don Francisco Olmedilla, y por los comerciantes don José María Luzardo y don Francisco Carbonell.

Y que por ahora y hasta otra nueva providencia continuasen en esta capital y toda su provincia en sus respectivos mandos todos los empleados políticos, militares y de hacienda, pero que por ninguno se pueda dar cumplimiento a ninguna orden que vaya pasada por el Gobierno establecido bajo la pena de traición a nuestro legítimo señor don Fernando VII y la Patria. Y que en el primer acuerdo que se trate de hacer saber al público, en la forma ordinaria, esta resolución, y de dar gracias al Todopoderoso por la paz y tranquilidad con que ha sido ejecutada.
Y lo firmamos sin asistencia del único escribano, por estar ausente:

Antonio Moreno. Miguel de Ungaro. Miguel María Pumar. El Marqués de Boconó. Juan Ignacio Briceño. Manuel Bereciartu. Cristóbal Hurtado de Mendoza. Domingo González. Por el clero y el gremio de pardos, Ignacio Fernández; por el clero, Dr. Ignacio Briceño. Por mí y el gremio militar, Juan Gabriel Liendo. Por mí y el gremio militar, Francisco de Orellana. Por mí y el gremio de labradores, Francisco de Paula Arteaga. Por mí y el Gremio de hacendados, Francisco de Olmedilla. Por el Comercio, José María Luzardo. Francisco Carbonell.

Publicada por Tulio Febres Cordero en Archivo de Historia y Variedades. Caracas: Editorial Sur América, tomo I, p. 205-208.

La Unión, Puerto de Nutrias y Arismendi viejas barcazas de Barinas


Con la premisa de prestar un servicio de transporte fluvial para el desarrollo agropecuario del país y permitir el traslado de la producción agrícola y pecuaria a los centros de mercadeo, fueron puestas en servicio hace 33 años tres barcazas construidas por la gobernación del estado Barinas.


En 1977 el gobierno regional liderado por el gobernador Ingeniero Guillermo Rincón Araujo puso en funcionamiento 3 barcazas dentro del programa de rescate de la navegación fluvial.

Las barcazas eran embarcaciones que servían para el transporte fluvial de pasajeros y mercancías. Sus características planas le permitían su varada en playas de arena, no requiriendo muelles o embarcaderos para su carga o descarga.

La bendición del agua y la de las tres barcazas fueron realizadas por el Obispo de la Diócesis de Barinas Monseñor González. Llevaban los nombres de La Unión, Puerto de Nutrias y Arismendi , se desplazaban por los ríos apure, Portuguesa, Guanare y Orinoco en un recorrido de más de 300 kilómetros, transportando a las diferentes poblaciones ribereñas, máquinas agrícolas, materiales de construcción, víveres, medicinas, asimismo servía para el traslado de personas y animales .

El acto comenzó con una misa de campaña con la asistencia de más de seis mil personas quienes se dieron cita a las riberas de Puerto de Nutrias frente al río Apure. Además, el evento contó con la participación de destacadas personalidades de la vida pública entre las que encontraban los gobernadores de Apure, Barinas, del territorio Delta Amacuro, los Ministros de Relaciones Interiores y Comunicación doctores Octavio Lepage y Vivas Casanova, los integrantes del tren ejecutivo de la Asamblea Legislativa, diputados, Rector y Vice-rector de la Unellez, directivos de la Federación de Productores Agropecuarios, la federación Campesina y la Banca.

El programa continuó con la navegación de las tres barcazas durante más de media hora río abajo. Abordo los pasajeros compartieron un almuerzo y disfrutaron de actividades folklóricas con la participación de Anselmo López y el fallecido Carrao de Palmarito, entre otros copleros de la música llanera.

Hoy en día, en Puerto de Nutrias no hay placas ni monumentos que recuerden las pericias de estas embarcaciones, los hechos históricos de estas barcazas no fueron bien conocidos, pues por ese azar de la historia sus testimonios se quedaron en el olvido.

Conocida esta historia y haciendo uso de este medio, me pregunto ¿dónde estarán la barcazas la Unión, Puerto de Nutrias y Arismendi?

Quiénes dirigen los museos e instituciones culturales en Barinas


La poca experiencia que tiene nuestro estado Barinas en la promoción y desarrollo de museos e instituciones culturales nos obliga a ser particularmente prudentes en la forma de enfrentar este reto, donde debe priorizar el espacio para la discusión, la objetividad y el profesionalismo en las distintas disciplinas que deben intervenir para el desarrollo de estas instituciones.

Uno de los problemas que se puede considerar para futuros museo y organizaciones culturales, es el hecho de la formación de gestores públicos en cultura. En algunas ciudades de Venezuela, este tipo de formación está dentro de los planes y programas de las instituciones responsables de cumplir las políticas culturales emanadas desde el Ejecutivo Nacional. Esta formación nos aseguraría que las personas que dirijan este tipo de organizaciones culturales sean las más idóneas.

La formación es la manera más efectiva de lograr la mejor solución para este tipo de problema, porque promueve la sana gerencia desde un punto de vista técnico y profesional a un problema de administración cultural que tiene varias aristas manteniendo una imparcialidad sobre las posiciones de todos los involucrados en este proceso.

Estoy segura que existe talento local y promotores culturales que están en constante formación, pero nunca se les ha dado la oportunidad de poner en prácticas sus conocimientos.

Si se decide sólo a obedecer los criterios de partidos de turno como siempre se ha hecho, más que los principios culturales consagrados en la legislación venezolana y entregar la responsabilidad a una persona que no esté sensibilizada con el hecho cultural, que no conozca la legislación cultural, que nunca haya tenido trato con las comunidades, que desconozca a los cultores, a los promotores culturales y que sea ajeno a este sector, es probable que prive una visión personalista del problema quitándole trascendencia y validez a un proyecto de país con una carga ideológica tan importante.

Es por ello que hemos visto la crisis institucional por la que están pasando los pocos museos que existen en la ciudad (Museo Alberto Arvelo Torrealba y Museo Costumbrista San francisco de Asís) y la de algunas instituciones culturales.

Esta primera idea abre la discusión en relación con qué tipo de gerente necesitamos para dirigir los museos de la ciudad y las instituciones culturales, se debe realizar en todos los espacios de la geografía regional.

Estoy segura de que si le pregunto a nuestros verdaderos cultores y trabajadores de este sector, muchas veces no tomados en cuenta para emitir opinión, sobre cuál debería ser la opción más correcta o adecuada para nombrar un gerente en el sector cultural, su respuesta sería: una persona que sea del sector cultura, honesta, sensible al hecho cultural, que no obedezca a criterios partidistas sino a los principios culturales, a la diversidad, con la experiencia y con el conocimiento de este sector.

Personalmente me inclino por un gerente con una apropiación de la ciudad, un gestor que esté comprometido con la nueva visión de país, con los trabajadores culturales y con el espacio público. Que sin distinciones anuncie y ejecute los planes, proyectos y programas culturales que beneficien al colectivo. Un gestor que sea un símbolo que resuma estos sentimientos encontrados de la barinidad y que no le tiemble la voz para defender la cultura cuando haya que hacerlo, pero también que no tenga miedo de denunciar las injusticias cometidas en este sector, además que tenga la honestidad y la facilidad de reconocer públicamente el trabajo de los demás. Un gerente que pueda colocar a sus empleados en posiciones en las que puedan utilizar sus fortalezas y no utilizar sus debilidades para excluirlos y humillarlos.

Por supuesto, cada ciudadano es libre de discrepar con esta opinión, y lo saludable sería que existieran muchos puntos de vista sobre cómo debe ser el gerente cultural ideal para que el resultado sea un crisol de opiniones que debería tomarse en consideración para futuros nombramientos, tal es el caso del Museo de los Llanos.

Es lamentable que hasta la fecha, la idea del Museo Alberto Arvelo Torrealba que nació desde una iniciativa filantrópica de un grupo de barineses que soñaron con dotar a Barinas de un modesto museo y que durante años se mantuvo como albacea de preclaros barineses como: Alberto Arvelo Torrealba, José León Tapia, José esteban Ruiz Guevara, Orlando Araujo, Don César Acosta, entre otros, no haya podido conservar la visión que le dio sentido institucional para incentivar la cultura en la ciudad, por la pésima gerencia que hasta ahora se ha llevado.

El tema inevitablemente va a ser manoseado políticamente y si los trabajadores culturales no tenemos la suficiente lucidez para mantener una posición objetiva en este tema, podemos ser desbordados por los que buscan una reivindicación por las barbaridades ocurridas en las décadas pasadas en este sector.

Entonces ¿cómo puede pretenderse ahora dejar estas valiosísimas instituciones culturales a cargo de una estructura gerencial tan ineficiente?

La discusión está abierta...