domingo, 10 de julio de 2011

Barinas: ni tan noble, ni tan leal



El 19 de febrero de 1790, un escudo de armas y el título de “Muy Noble y Muy Leal” fue dado por el Rey Carlos IV de España a los pobladores de la ciudad de Barinas. Hoy, a más de doscientos veintiun años, ese escudo compuesto por un “León de Oro coronado en campos de gules”, en una de sus mitades y en la otra, “olas de mar”, pasa desapercibido por los barineses, quienes lo vemos hondear del lado izquierdo en la Bandera del Municipio, en una de las entradas del entonces Palacio del Marqués de las Riberas del Boconó y Masparro, y en la sede del antiguo Hospital “Luis Razetti”, hoy Palacio Municipal. Sin contar el sinnúmero de decretos, acuerdos o nombramientos que el cabildo municipal o el alcalde emiten constantemente en cuyo fondo a “escala de grises” o “marcas de agua” puede visualizarse la respectiva insignia.
Barinas cumpleañera

Cantarte a ti, todos lo han hecho.
Poesías, las mejores para ti
de Alberto Arvelo. Hoy Barinas
eres nuevamente cumpleañera.

Barinas la Noble, la Leal,
la legendaria en tierras del pasado
la del lirio fresco en las sabanas
la de enormes ríos y fuertes aguaceros
la de hermosas tardes y amaneceres tiernos.
Cuna del poeta: Altamira La Grande,
Obispos la Villa de Placeres,.
De grandes recuerdos impregnados
De historia. En Calderas será el encuentro,
Para cantarte a ti cumpleañera.

Yajanira Zurita Villasana (1985)


La frase –ubicada en la parte superior del escudo-: “Muy Noble y Muy Leal”, de la que muchos sienten orgullo y placer, resalta, como si fuera inscrita en letras de oro, el sentido de fidelidad de una ciudad a la Corona española. Sí, efectivamente es eso lo que significa. Sin embargo, ha sido releído de otra manera, como si tales palabras fueran expresión de nobleza e hidalguía, de honor y prestigio, de distinción, de categoría y exclusividad, de emancipación y libertad. Poemas, canciones, discursos y literatura en general, a lo largo del tiempo nos demuestran que el sentido original de la mencionada Real Cédula ha logrado su objetivo: “perpetuar” en sus sucesores [barineses] el “buen ejemplo de fidelidad y amor al soberano”.

La Última Marquesa
A sus sobrinos, parientes y amigos
Celeste Tapia Canales,
de estirpe barinesa,
tienes sangre de marquesa
y ancestros coloniales.
Representas la nobleza
de mi noble y leal ciudad,
con hidalguía y lealtad
defiendes tu prosapia.
¡Con razón, Celeste Tapia!
Es historia, es amistad.

Alberto Larrarte

¿Cómo así? Nos preguntamos. Pues, hagamos memoria: la Historia nos invita a conocerla. Recordemos que el escudo del cual se hace lustre la sociedad de la ciudad llanera le fue otorgado nada más y nada menos por su contundente rechazo al movimiento popular de los Comuneros del Socorro de la Nueva Granada iniciado en 1781, el cual tuvo repercusiones en Venezuela, principalmente en la Provincia de Maracaibo, -compuesta entonces por los actuales estados Zulia, Barinas, Mérida y Táchira-, cuyos habitantes -exceptuando Barinas- “abrazaron con entusiasmo la insurgencia” que reaccionaba en contra de la política colonial española del siglo XVIII en Venezuela. Es decir, una sublevación de marcada conciencia anticolonialista, como muy bien lo dijera el historiador venezolano Carlos Emilio Muñoz Oraá, que expresaba su repudio a las instituciones y funcionarios que aplicaban la política colonial española en tiempos de Carlos III.

Ante tales sucesos que hicieron tambalear la estabilidad del Imperio en las Américas, la élite barinesa se pronunció en su contra y desarrolló actividades para evitar alguna secuela del mismo en territorio llanero. Esta vez, José Ignacio del Pumar, a la postre conocido como el Marqués de las Riberas del Boconó y Masparro y quien presidirá la Junta Superior de Gobierno y Conservación instalada en Barinas el 5 de mayo de 1810, organizará un cuerpo de 500 milicianos para la defensa realista, logrando que el movimiento comunero no se extendiera a Barinas, impidiéndose así su expansión a la ciudad de Caracas.

De esta manera, “Don Carlos”, en el preámbulo de la referida Real Cédula de 1790 señalaba su satisfacción por la ciudad de Barinas por “…haber dado en todos los tiempos las mayores pruebas de su lealtad y amor a sus soberanos, principalmente en el año 1781 con motivo de haber intentado seducirlos y llevarlos a su partido de rebelión los sublevados del Reino de San Fé, respecto de que vencida lograban paso franco hasta la de Caracas por cuyas pretensiones y amenazas, que habían despreciado con valor constante, levantaron en breve tiempo un ejército de sus naturales, que fue bastante para impedir sus perdidos designios”.

Por tales “desprecios” a los “perdidos designios” de los sublevados, la ciudad de Barinas recibe el referido escudo de armas y el título de Muy Noble y Muy Leal. En este sentido, resulta contradictorio que en la historiografía regional se haga referencia a dichas disposiciones como análogas a las actitudes independentistas y emancipadoras de la Provincia de Barinas iniciadas en mayo de 1810, cuando, como podemos constatar, los barines tienen participación efectiva en el proceso emancipador, demostrando su deslealtad al Imperio Hispánico, siendo partidarios de la instalación de una república independiente.

Autor: Lcdo Samuel Hurtado Camargo

1 comentario:

  1. Barinas la muy noble y muy leal
    El 19 de enero de 1790 mediante real cédula de Carlos IV se le concede a la ciudad de Barinas, la gracia de titularse “Muy noble y Leal” así como el Escudo de Armas (El León en campo de gules) que distingue al Cabildo y cuyo modelo se encuentra en un portón del Palacio del Marqués y sede de la actual Alcaldía de Barinas.
    Esta distinción se debe a que en 1781, cuando la insurrección de los Comuneros del Socorro, la ciudad de Barinas con el protagonismo del Marqués del Pumar dio pruebas de fidelidad a las autoridades españolas rechazando las invitaciones que se le hicieron desde Mérida, el movimiento “Comuneros” iniciada en el pueblo de El Socorro, Nueva Granada, la cual fue una lucha contra los impuestos y abusos de los españoles. Sus consignas eran “abajo el mal gobierno y viva el Rey”. No contó con el apoyo de la oligarquía barinesa, que era entonces la única fuerza activa de la provincia. Fue una lucha, básicamente, contra los altos tributos, no movimiento independista de la Corona española. Voceaban “Viva el Rey”.
    Sin embargo, en tiempos actuales, se le ha dado una interpretación ideológica y reductora de los tres siglos del dominio español en América, descalificando esta distinción con cargas peyorativas como “una gracia imperial, colonial, del antiguo régimen” invalidan, fanáticamente, al título recibido por la ciudad.
    Pues no es así, es una interpretación incorrecta de algunos historiadores cargados de exaltación que distorsionan un momento histórico; están usando modelos interpretativos construidos fuera de los contextos de origen y que impiden o limitan analizar con perspicacia esa sociedad.
    Estudiar desapasionadamente el régimen de los españoles, implica distinguir que las tierras conquistadas no eran consideradas colonias, sino provincias anexadas a la patria original, prueba de ello, es que José Ignacio del Pumar fue nombrado Marqués por un Rey de España y como tal era considerado ciudadano o vasallo español, como el resto de los habitantes, con la excepción de los negros. Se critica a esta aristocracia agraria que tomaba por asalto los ayuntamientos, pero se olvida que fueron ellos quienes lideraron la emancipación, empezando por un mantuano llamado el Marqués del Pumar. No existía una Venezuela independiente, era tierra española, eran habitantes de España. Bolívar era un español (americano) blanco, mantuano y rico. ¿o no?. Todos los firmantes del Acta de Independencia eran ciudadanos de España y América tierra anexada....
    Barinas, la ciudad inmolada durante la independencia y la guerra de la federación, merece más que ninguna otra región cualquier adjetivo de admiración. Esos mantuanos barineses, que se critica ahora, junto a las otras clases sociales formaron una vanguardia en las filas de la naciente República, y su entusiasmo por la emancipación siempre se mantuvo viva en el alma de sus ciudadanos y en modo alguno desluce al ser llamada Muy noble y Leal en el contexto de todas las épocas; así como no llamarla Ciudad Marquesa (ahora) es pretender destruir su memoria histórica.
    Barinas, por supuesto, sin cargas peyorativas, es NOBLE Y MUY LEAL. ¡Alto timbre de honor!.

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