domingo, 10 de julio de 2011

En Barinas las mujeres pedían combate




Durante el proceso independentista



El proceso Independentista venezolano, contó con el protagonismo de un aguerrido colectivo de mujeres de todos los estratos sociales que cumplieron múltiples roles en la lucha emancipadora.

Fueron al campo de batalla, cumplieron acciones de espionaje, brindaron auxilio como enfermeras, se destacaron en el área de logística, partían a la guerra con sus compañeros, cargando con sus hijos y los enseres del hogar. Igualmente pedían participación igualitaria en los campos de combate.

Y así quedó demostrado en la historia, cuando el 18 de octubre de 1811 un grupo de veintiuna mujeres de la provincia de Barinas enteradas de la invasión que intentaban los guayaneses por San Fernando, enviaron una petición al gobernador de la provincia Pedro Briceño del Pumar, con el título: “Representación que hace el bello sexo al gobierno de Barinas", publicado en Gaceta de Caracas, 5 de noviembre de 1811. En esta carta manifestaban que se ponían a la orden para defender a Barinas, sin miedo a los horrores de la guerra.

La histórica carta.

“Excmo. Señor: las ciudadanas abajo subscritas, en nombre de las demás de su sexo, a V. E. representan: que noticiosas de la invasión que intentan los guayaneses en el punto de S. Fernando, y de que ha sido forzoso dirigir toda la fuerza que había de guarnición en esta plaza a aquel apostadero, no han podido las representantes menos que extraña no se haya contado con ellas para proteger su seguridad, cuando se está incomodando a las tropas de los pueblos suburbios que podían reemplazar.

No ignoramos que V. E, atendida la debilidad de su sexo, acaso ha procurado eximirnos de las fatigas militares; pero sabe muy bien V.E. que el amor a la patria vivifica a entes más desnaturalizados y no hay obstáculos por insuperables que no venza. Nosotras revestidas de un carácter firme y apartando a un lado la flaqueza que se nos atribuye, conocemos en el día los peligros a que está expuesto el país, el nos llama a su socorro y sería una ingratitud negarle una vida que sostiene. El sexo femenino, señor, no teme los horrores de la guerra: el estallido del cañón no hará más que alentarle, su fuego encenderá el deseo de su libertad, que sostendrá a toda costa en obsequio del suelo patrio.

En esta virtud y deseando en el servicio, para suplir el defecto de los militares que han partido a S. Fernando, suplican a V. E. se sirva tenerlas presente y destinarlas a donde le parezca conveniente, bajo el supuesto de que no omitirán sacrificios que conciernan a la seguridad y defensa”.

Barinas, 18 de octubre de 1811.

Firman

Nicolasa Briceño, María Miyares, Manuela Méndez, Concepción Villafañe, Josefa Camejo, Joaquina Graciet, María del Rosario Iribarren, Juana M. Norsagaray, Ana Josefa Bragado, Concepción Briceño, Concepción Coeto, Rita Josefa Briceño, Candelaria Coeto ,Nicolasa Pumar, Josefa Villafañe, Rita García, Josefa Porras, Josefa Montes de Oca, Josefa Linares, Concepción Arevolasa,


María del Rosario Iribarren: firmante, una heroína anónima

Una de estas mujeres anónimas e ignoradas por la historia, fue María del Rosario Iribarren, casada con Don José Manuel Equino. Una mujer barinesa que en su época fue capaz de suscribir esta carta llena del más sentido patriotismo. Es notable su tenacidad y valentía, el 10 de agosto de 1811 lo demostró una vez más, cuando decidió otorgar libertad a una esclava negra heredada por su padre de nombre María de La Luz de cincuenta años de edad, quien fue comprada en Araure en el año 1783.

Como lo reseña el historiador Samuel Hurtado (2010) “Un hecho sin precedentes en la historia de Barinas y de los pocos conocidos en nuestro país, porque para entonces, el esclavo era considerado una mercancía, una pieza a la cual se le podía tazar un valor, y para éste obtener la libertad tenía que comprarla, es decir, reunir en pesos la cantidad por el cual fue comprado o lo que valía en el momento, una tarea casi imposible que muy pocos esclavos lograron hacer efectiva.”

Agrega además Hurtado, que ni la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, instalada el 19 d abril de 1810, se había planteado la liberación de los esclavos, fue el 22 de junio de 1816 cuando Bolívar emite el Decreto sobre la libertad de los esclavos a los habitantes de Río Caribe, Carúpano, y Cariaco, pero con la condición de que sólo serían libres aquellos esclavos que tuvieran capacitados para alistarse al ejército patriota. Cuatro décadas después, es que José Gregorio Monagas emite el 24 de marzo de 1854 el decreto de Abolición de la Esclavitud en Venezuela.

Como podemos observar, la actuación de María del Rosario Iribarren y de las demás firmantes, expresan el espiritu libertario y combativo de la mujer barinesa en la época independentista y motivado a que el 18 de octubre de 2011 se cumplirán 200 años de haberse emitido esta heroica carta, y que la acción de estas valerosas mujeres son ejemplo de entrega, abnegación y amor hacia el suelo patrio, se debería conmemorar esta fecha: como el Día Regional de la Mujer Barinesa, idea que debería ser considerada por los ciudadanos (as) legisladores.


En Barinas

Me dio la Historia esta frase:
inmensa,
profunda,
brava:
“En Barinas
las mujeres pedían combate.

Cruzo ahora ante la plaza.
Todo es calma,
calma,
calma…
En cielo manso de llano
llama la dulce añoranza.

La calle quieta
empuja, madre, los ánimos
a desterrar lo suave…
Más va conmigo, en la hondura,
alborotando la tarde.
“En Barinas
las mujeres pedían combate.

Autora: Enriqueta Arvelo Larriva

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