jueves, 16 de junio de 2011

A 225 años de la creación de la Provincia de Barinas



El 15 de febrero del 2011 se conmemoró 225 años de la juramentación del capitán Fernando Miyares como Comandante Militar y Político de la Provincia de Barinas, erigida por el Monarca Carlos III, en virtud de la Real Cédula expedida en El Pardo el 15 de febrero de 1786

Máxima aspiración de los barineses

Según el Síndico Procurador de la ciudad José de Villafañe, el territorio de Barinas y sus poblaciones adyacentes, se hallaban en un verdadero desconsuelo, por no poder recibir los beneficios de las autoridades de Maracaibo, por la gran distancia que los separaba de la Provincia, y de otros lugares. Para ir a la capital de la república se tardaban 10 días, pudiendo ser más por las lluvías y si se viajaba en carreta con la familia esta distancia se prolongaba. Tal es el caso de Don Fernando Miyares, salió con su mujer e hijos de Caracas el 16 de julio de 1786, y llegó a Barinas el 10 de agosto siguiente.

Semejante realidad, según Villafañe, explicaba la miseria en la que había permanecido Barinas durante sus dos siglos de existencia y para salir de esa miseria, la solución estaba en convertir el territorio de la ciudad en provincia aparte, separada del gobierno de Maracaibo.

Entre los beneficios que enumeró el procurador estaban: la facilitación del proceso de pacificación y reducción de numerosas tribus indígenas que poblaban los campos y las riberas de los ríos; se poblarían las tierras inútiles con gentes y cultivos. La industria y la agricultura marcharían paralelamente. La gruesa decimal subiría notablemente.El erario público se incrementaría en el ramo de sus derechos. La Catedral de Mérida tendría su prelado, así como recursos para ayudar a otras iglesias. Aumentaría los recursos para construir hospitales destinados a curar y asitir a los desvalidos. La comunicación con la Provincia de Casanare y demás sitios del Reino de Granada se garantizarían. Disminuría el número de malechores y delincuentes que se aprovechan de las soledades para burlar la acción de la justicia. Se lograría el libre y mutuo comercio con Guayana, para que ambas provincias se beneficien y obtengan proyectos.

En este informe que presentó el procurador, señala que la erección del territorio barinés en provincia separada, no perjudicaría a la Capitanía General de Venezuela ni a la Provincia de Maracaibo. Enfatiza que Barinas no llevaba "ningún tipo de comercio" con la Provincia de Maracaibo, ya que se había cesado la del tabaco. Además explica que los moradores de Barinas jamás volverían a padecer las molestias y dificultades de un viaje penoso a Maracaibo en demanda de justicia, exponiendo sus vidas a diferentes a riesgos y contagios.

Respaldo del Gobierno de Caracas

El deseo del Cabildo barines , fue bien recibido en el seno de los gobernantes de Caracas, según consta en acta del 20 de enero de 1784. Posteriormente en carta del 8 de octubre de 1785, expusieron al Rey, entre algunas cosa, la siguiente.

"Primera: La ciudad de Barinas y su vasta jurisdicción, erradamente agregada a la provincia de Maracaibo, deben quedar dependientes de la Capitanía General de Venezuela, en tanto que la de Trujillo debía anexarse a Maracaibo, en beneficio de la administración de justicia, agricultura, comercio, y bien público, por la buena proporción en que quedan unos y otros vecinos para sus recursos a las respectivas capitales, y extracción de sus frutos por los puertos más inmediatos y cómodos.

Segunda: La dilatada región de Barinas cuenta en todas sus partes con suelos fértiles, productores de excelente tabaco, azúcar,algodón; y el añil que se ha cosechado últimamente, según testimonios de los entendidos, es el único capaz de competir con el mejor de Guatemala.

Y tercera: La conveniencia de promover en Barinas el fomento del tabaco, por ser conocidas las ventajas que producen al real erario, la compra de ese producto y su extracción para Europa; aparte de que la región barinesa también es rica en carne fresca y salada, así como en variadas maderas de excelente calidad."

Después de exponer estas razones, los funcionarios González y Saavedra manifestaron al Rey su parecer a favor de la erección del territorio barinés en provincia separada, donde un Comandante pudiera ejercer la jurisdicción política y militar, así como la subdelegación de la real hacienda, y fuese responsable de una buena administración de justicia, según lo pautado en Real Cédula del 13 de enero de 1784.

Respuesta favorable de la Corona

La respuesta de la Corona fue favorable a los designios del Cabildo barines, la Provincia de Barinas fue creada, previa segregación del Gobierno de Maracaibo, a quien se le anexó como recompensa, la ciudad de Trujillo.

La Real cédula de erección llegó a la ciudad de Caracas en los primeros días del mes de mayo de 1786. Correpondiò al Capitán General don Juan Guillelmi y al Intendente Saavedra, cumplir con lo establecido, según auto del 9 de dicho mes.

La ceremonia que se realizó fue parecida a la que se hizo el 10 de agosto siguiente en la ciudad de Barinas, como consta en el acta: " En la ciudad de Altamira de Cáceres, capital de la Provincia de Barinas, en diez de agosto de mil setecientos ochenta y seis."

[Fuente: Tosta, Virgilio. La provincia de Barinas es una realidad.5 Siglos en un día. Edición Aniversaria de El Nacional 1943/1983. . pág. 57]

Antonio Nicolás Briceño, su fusilamiento


Antonio Nicolas Briceño, mejor conocido como el "Diablo" Briceño, nació en Mendoza estado Trujillo el 29 de abril de 1782. Sus padres fueron: Antonio Nicolás Briceño Quintero y Francisca Briceño Pacheco. Fue abogado, militar y prócer de la independencia. Fue firmante del acta del 5 de julio de 1811 por la provincia de Mérida.

Contrajo matrimonio con la mantuana María de los Dolores Jérez de Aristiguieta y Aguado, parienta del Libertador Simón Bolívar.De esta unión nacieron 2 hijas, María Ignacia e Isabel, quienes murieron jóvenes.

El 15 de junio de 1813 fue apresado en las montañas de San Camilo por los realistas y fusilado en la ciudad de Barinas, En este mismo momento Simón Bolívar dictaba la terrible proclama de guerra a muerte. Briceño había elaborado un plan muy sui generis para examinar a los españoles en Venezuela y Nueva Granada, plan que Bolívar aprobó en parte, aunque le recriminó duramente ciertos detalles.

Renuente a confesarse con un cura español, Briceño llamó a un sacerdote trujillano, su paisano Jose Tadeo Montilla, capellán de Tìzcar. Ese mismo día escribió una carta a su esposa Dolores, en los términos poéticos:

"Mi idolatra Lola:

Casi al borde de la tumba te escribo estas líneas. Víctima de un accidente inesperado fui hecho prisionero y me encuentro en capilla para morir. ¿ Debí estar siempre a tu lado, gozando de las caricias de una vida apacible y reposada? Tú eres asaz inteligente para no creerlo así. La patria era esclava y en la noche de la esclavitud no hay paz, no hay honra, no hay amor, no hay vida. Perdóname si te he hecho infeliz. Moriré orgulloso de mi conducta, sereno y altivo, anonadando a mis verdugos con el más insultante menosprecio.

En cuanto a tí, perdóname. Quedas pobre y en tierra extraña, pero nada puedo hacer en tu favor. Consuélate en tan grande infortunio. Educa a nuestra adorable Ignacita, dile que fui digno y que morí por la patria.

!Adios¡ Mis últimos instantes son integros para ti. Muero pronunciando tu nombre !Adios¡


El cadáver de Antonio Nicolás Briceño fue descuartizado. La cabeza fue exhibida en las afueras de Barinas.

Fuente:

[Romero Martínez, Vinicio. Qué Celebramos Hoy. El libro de las efemérides venezolanas. Editorial Actualidad Escolar, C.A., 2007. pág. 215-216]
[http://www.venezuela-online.net]