martes, 10 de junio de 2014

Recordando a Don César Acosta en el día del cronista venezolano

Pinceladas de mi tierra

Recordando a Don César Acosta en el día del cronista venezolano
marinelaaraque@yahoo.com

            El 20 de mayo se celebra en el país el día Nacional del Cronista Venezolano en honor al natalicio de Enrique Bernardo Núñez, primer cronista de Caracas. Fecha propicia para recordar a Don Cesar Acosta Saldaña, primer cronista oficial de la ciudad de Barinas nombrado en el año 1955.  

¿Pero quién era ese personaje que gozaba de las cualidades para ser el primer cronista oficial de la ciudad?  Había nacido en Barinas el 18 de octubre de 1884, cuando la ciudad en palabras de Rafael Cartay (1990) ofrecía un aspecto ruinoso y deprimente. A pesar de la “monotonía de aquel ambiente, de allí salieron intelectuales de valía.” Tal es el caso de este personaje, cuyos padres fueron Carlos Ramón Acosta Canales y Teodosia Saldaña.

A los dos años de edad queda bajo el cuidado de la madre, pues su padre había fallecido. Su madre de incomparable bondad, se quedó sola con su pobreza y la preocupación en la crianza y educación de ese hijo. Para sacar adelante a su familia elaboraba dulces, guisos condimentados, algodón casero, fabrica velas de graso y jabón. Además de las ricas arepas fritas y de budare para que su pequeño las vendiera a domicilio. 

Así pasó su primera infancia, de casa en casa, de familia en familia, de calle en calle, para conseguir el dinero. Este oficio le permitió  conocer a Barinas y su querencia por esta urbe fue creciendo a lo largo de los años.

El inexcusable fenómeno de la muerte le arrebata a su madre. Sin embargo, esta adversidad no lo amilanó. En su inquietud de muchacho percibía el mundo de las “letras”, mientras ofrecía golosinas a domicilio, fabricaba cotizas, reparaba armas  de fuego, reforzaba ollas de cocinas, forjaba el hierro para marcar el ganado, desyerbaba calles empedradas, cortaba leña, comerciaba agua traída del río, jornaleaba en conuco,  pero siempre debajo del brazo llevaba papeles y lápiz para escribir con el deseo de aprender los conocimientos elementales que le permitirían salir de las carencias.

Así lo hizo, logrando ocupar años más tarde los cargos de Presidente de la Corte Superior, Fiscal del Ministerio Público, Juez de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil, miembro de la Corte Suprema de Justicia, Síndico Procurador Municipal del Distrito Barinas, Presidente de la Junta de Beneficencia y Salubridad Pública del estado Barinas.  Además fue miembro de la Banda Oficial del Estado y articulista en diversos periódicos regionales y nacionales.

Los aportes más relevantes alrededor de las cuales gira la obra de Don César Acosta, es su abordaje metodológico: “la memoria”,-el accesos y la utilización de los recuerdos- , que atesorados en su alma,  quizás como una “huella imborrable quedaron grabados en lo más profundo de su existencia”. Vivencias que se complementan con la tradición escrita, para extrapolar, como una suerte de ejercicio de cronista, aspectos de la historia de Barinas imposibles de examinar desde las fuentes documentales.

Por ello, bajo el amparo de “si la memoria no me falla” escribió para destacar la llegada de la modernidad y contrastarlos con los inolvidables recuerdos de su infancia. Estampas que habían desaparecidos por el olvido y la “moderna reconstrucción de la ciudad”.

Su constante inquietud respecto a la  “pálida instrucción literaria” que poseía, le permitió reconocer en sus libros  su carencia de estilo, ética y erudición. Características que atribuía al historiador profesional. De allí que aceptaba cualquier sentencia  o sanción pública. Esta confesión revela la grandeza de su espíritu y le aporta una dimensión ética a su obra.

Muere  en Barinas un 24 de abril  de 1983 a la edad de noventa y nueve años, dejando en sus escritos la nostalgia y todo el amor que sintió por su ciudad.


El cura de almas y vicario de Barinas: Juan Pedro Parra Sánchez


Pinceladas de mi tierra


El cura de almas y vicario de Barinas: Juan Pedro Parra Sánchez

Marinela Araque Rivero


Juan Pedro Parra Sánchez
Si nos tocara escribir sobre la historia de la ciudad de Barinas en el siglo XX, -sin duda- debemos referirnos también a los curas párrocos que durante años brindaron su servicio pastoral en la catedral  Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Desde sus inicios, la catedral de Barinas ha contado con numerosos sacerdotes que de alguna manera se han destacado por su participación en la vida religiosa, social y política de la región. En los libros de bautismo, defunciones y matrimonios del siglo XX ubicados en el archivo de la catedral, aparecen registrados los nombres de algunos párrocos que ejercieron su sacerdocio durante esa época, uno de ellos era Juan Pedro Parra Sánchez  cura y vicario de Barinas. 

Juan Pedro Parra Sánchez, había nacido el 24 de junio de 1903 en Mucuchíes estado Mérida. Hijo de Ramón Parra y María Antonia Sánchez. Fue ordenado sacerdote el 30 de agosto de 1931. Se entregó con mística al servicio parroquial. Regentó las parroquias de Carvajal y Mendoza en el estado Trujillo. Llega a Barinas a finales de la década del cuarenta. Ejerció su sacerdocio en Ciudad Bolivia y en la ciudad capital del estado, en dos ocasiones.

Reseña el periódico El Llano (1956) refiriéndose al padre Parra, que: “cuando la muerte amenaza a las más privilegiadas naturalezas, éste se ofrece voluntario a sus Prelados para ocupar ese puesto de todos tan temido, y aquí en obsequio de la comunidad barinesa ha gastado sus fuerzas y perdido su salud”.  

En esta nota de prensa, percibimos como el presbítero se destacó por su virtud, piedad y dedicación con los más necesitados, razón que le afectó su salud. Conducta que le valió la más elevada estima de los barineses. Por esto cuando cumplió sus bodas de plata sacerdotal,  sus feligreses y las autoridades le tributaron un caluroso homenaje que duró tres días.

La programación inició el 7 de agosto de 1956 con una solemne misa y un desayuno para 25 ancianos de la  ciudad, bajo la responsabilidad de la Sociedad Hijas de María.

Para el día 8, estuvo a cargo de las “damas y caballeros de la sociedad barinesa” y se comenzó con una  misa  asistida por el padre Jesús Manuel Parra de la población de Carache, estado Trujillo. Para las 3 de la tarde se realizaron dos terneras en la plaza Razetti, obsequios de don Pompeyo Arvelo y Francisco Concha. A la 5 de la tarde los niños barineses le entregaron una ofrenda floral. Recibió obsequios de  la Sociedad del Corazón de Jesús y del Santísimo Sacramento. En la noche, el Dr. Luis García Monsant gobernador del estado Barinas ofreció una cena de gala en la casa presidencial.

 El día 9 , se efectuó una misa a cargo de las Sociedad Hijas de María y en horas nocturnas se ofreció un acto cultural.

Por su trabajo desinteresado, hoy podemos disfrutar de unas de las instituciones más dignas del estado Barinas: el cuartel de Bomberos y Bomberas Tcnel.  Mario Vecchione Parejo, pues el padre Parra fue uno de sus fundadores. Además, fue su capellán y perteneció a la Plana Mayor.

 También lo recordamos como Director General de la Sociedad Hijas de María, cofradía religiosa instituida a mediados del siglo XX en la ciudad de Barinas con el fin de fomentar el culto a la Inmaculada Concepción de la Virgen.

El padre Parra murió en la población de Macuchíes estado Mérida el 17 de enero de 1962. Al cumplirse  el  próximo 24 de junio 111 años de su natalicio, rendimos homenaje a este honorable cura de almas.